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Declaran Patrimonio Cultural de la Nación construcción y uso de los Altares de Espejos en el sur andino

Viernes, 09 Enero 2015
Expresión artística es tradicional en festividades religiosas de Cusco y Apurímac.
El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a los conocimientos, saberes y prácticas relacionadas a la construcción y uso de los Altares de Espejos en el sur andino por la complejidad de sus significados y la expresión original de la fe y arte de los pobladores de Cusco y Apurímac.
 
La elaboración de altares de espejos, arte religioso introducido por los españoles en el siglo XVI, consiste en el armado y/o levantamiento de estructuras para la exhibición pública de imágenes votivas.
 
La introducción del arte religioso en los Andes fue parte sustancial de la política cultural de la Iglesia, que incluyó la enseñanza de las artes y oficios europeos a la población nativa, produciéndose con ello, la aparición de maestros artesanos especializados en artes como la imaginería, talla, cerería, platería elaboración de altares y otras expresiones artísticas decorativas. 
 
La  tradición de los altares se instauró en el Perú en el siglo XVI y se difundió en el siglo XVII, gracias a la capacidad de los artistas nativos de adaptar materiales y temas locales, creando una variante del estilo barroco que algunos especialistas han denominado “barroco andino”.
 
Desde el primer siglo de la República hasta mediados del siglo XX, este arte llegó a su máximo esplendor, por la complejidad del armado y la decoración de los altares, sus grandes dimensiones, suficientes para incluir una gran cantidad de imágenes de santos y vírgenes, y de escenas bíblicas.
 
El altar consta de tres partes. La sección superior es llamada cabecera o concha y constituye el remate semicircular cuya forma es similar a la de un gran abanico abierto. 
 
La segunda parte está compuesta por tres nichos en forma de arco de medio punto, el cuerpo central del altar, uno que contiene la imagen principal del altar (Cristo, Virgen o Santo) y dos laterales con imágenes de santos y arcángeles. En esta sección se colocan espejos adornando las columnas y los arcos.
 
La sección inferior consta de urnas o cajuelas de madera ubicadas en un número variable de doce o veinticuatro, que contienen las imágenes de los doce apóstoles y de los doce meses del año.
 
Los Altares de Espejos son tradicionales en las fiestas del Corpus Christi, en junio, y de Cruz Velacuy, en mayo, ambas en la región Cusco. También son usados en fiestas patronales en el sur andino, especialmente en la región Apurímac.
 
La Resolución Ministerial N° 141-2014-VMPCIC-MC, publicada hoy por el diario oficial El Peruano, está refrendada por el viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Luis Jaime Castillo Butters.